"Yo no odio ni condeno." Y me llamaste buena persona, pues no odié ni condené aquello que no creías merecedor de odio y condena. "Yo no odio ni condeno." Y me llamaste mala persona, pues no odié ni condené aquello que sí creías merecedor de odio y condena.
Supongo que la cura del insomnio es leer hasta agotarte. Una idea genial. Saludos
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