"Yo no odio ni condeno." Y me llamaste buena persona, pues no odié ni condené aquello que no creías merecedor de odio y condena. "Yo no odio ni condeno." Y me llamaste mala persona, pues no odié ni condené aquello que sí creías merecedor de odio y condena.
Los gemelos Yáke y Sínke empiezan su vida escolar en el instituto Ítuyu, y tras llamar la atención de un grupo de alumnos terminan por unirse a su jínnliù.
Muy bueno, me ha recordado al microrrelato de Monterroso, El dinosaurio.
ResponderBorrarUn abrazo..😊