Ánkora tiene un trabajo incomprensible en un mundo incomprensible, y tiene la intención de renunciar a él para buscar una realidad más centralizada a la suya.
"Yo no odio ni condeno." Y me llamaste buena persona, pues no odié ni condené aquello que no creías merecedor de odio y condena. "Yo no odio ni condeno." Y me llamaste mala persona, pues no odié ni condené aquello que sí creías merecedor de odio y condena.
Muy bueno, me ha recordado al microrrelato de Monterroso, El dinosaurio.
ResponderBorrarUn abrazo..😊